Elena Mompó: Mancha, color y calma.

Entrevista

1. Háblanos de tus inicios. ¿Recuerdas cómo y cuándo fue el momento en el que supiste que la ilustración sería tu camino?

Desde pequeña siempre me ha gustado pintar y dibujar. Era una forma muy natural de expresarme y siempre estaba creando cosas. Más adelante estudié Bellas Artes y me especialicé en diseño gráfico, así que durante un tiempo trabajé como diseñadora. Pero fue en pandemia cuando realmente sentí ese “ahora o nunca”. Creo que a todos nos removió un poco esa etapa y, en mi caso, me obligó a replantearme muchas cosas. Me despidieron del estudio donde estaba porque no entraba trabajo y, aunque me dio vértigo, decidí apostar por la ilustración. Yo ya compartía mis ilustraciones en redes por aquel entonces y poco a poco iba teniendo una comunidad interesada en lo que hacía, pero durante los meses de pandemia sentí que todos teníamos más necesidad de conectar, de expresar y de buscar refugio en las cosas creativas. Así que aproveché ese momento para volcarme por completo en mi proyecto y, casi sin darme cuenta, acabó convirtiéndose en mi profesión.

2. Hay algo en tus dibujos que se reconoce a kilómetros; tienen una identidad visual que casi se puede respirar. ¿Cómo diste con ella?

La verdad es que no soy muy consciente de un momento concreto en el que dijera “este es mi estilo”. Creo que ha sido algo muy natural y muy ligado al paso del tiempo. Al final vas probando muchísimas cosas, descubriendo técnicas, colores, formas de comunicar… y poco a poco te vas quedando con lo que más te representa y descartando lo que no funciona tan bien. También influye mucho lo que necesitas expresar en cada momento. En mi caso, mis ilustraciones siempre han estado muy conectadas con lo emocional, con la calma, la naturaleza o los pequeños refugios cotidianos, y supongo que todo eso ha ido construyendo esa identidad visual. Creo que el estilo aparece cuando dejas de intentar buscarlo de forma forzada y simplemente trabajas mucho siendo honesta con lo que haces.

3. Hablemos de “Calma en papel”. En un mundo que grita y va a mil por hora, tú propones el silencio de un buzón y el ritual de abrir una carta. ¿Cómo nació esta idea tan bonita y cómo está siendo el camino?

Pues realmente llevo casi seis años con mi proyecto de ilustración y la idea de hacer algo como Calma en Papel llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza. Mi pareja me animaba muchísimo a hacerlo, pero nunca encontraba la manera de organizarlo o sentía que me faltaban herramientas para poder gestionarlo bien. A principios de año, ayudando a un amigo con su web, descubrí que la última pieza que necesitaba (que era un sistema para gestionar suscripciones) en realidad ya estaba integrada en mi propia web y ni siquiera lo sabía. Y fue como: “vale, ya no tengo excusa”.
Lo lancé con muchísimas dudas y sin demasiadas expectativas, pensando que quizá interesaría a unas pocas personas, pero la acogida ha sido increíble. Creo que hay algo muy especial en recuperar algo tan lento y tan tangible como recibir una carta. Mucha gente me escribe diciéndome que espera ese momento con ilusión, que mira el buzón cada día o que se prepara un café para abrir la carta con calma. Y honestamente creo que eso es lo más bonito de todo el proyecto.


4. Si mañana te despertaras y los lápices o los pinceles no fuesen una opción, ¿hacia dónde se escaparían tus manos? ¿A qué otra profesión le prestarías tu talento?

Creo que tiraría por lo fácil para mí, que sería volver al diseño gráfico porque al final es algo que también disfruto mucho y forma parte de mi formación. Pero siendo sincera, ahora mismo también me llama muchísimo cualquier cosa relacionada con el deporte y el entrenamiento. El deporte ocupa una parte muy importante de mi vida y me ayuda muchísimo mentalmente, así que no me parecería una mala opción acabar dedicándome a algo relacionado con ese mundo.

5. Sabemos que no paras: haces ilustraciones, paper cut, joyería, serigrafía y un sinfín de cosas más. ¿Cómo llegas a todo? ¿Tienes algún consejo para organizarnos mejor o algún secreto para que los días duren 48 horas?

Hago tantas cosas porque sinceramente me encanta aprender y disfruto muchísimo de todos los procesos creativos. Durante la carrera aprendí muchísimas técnicas diferentes y me gusta mantener viva esa parte más manual y experimental, sobre todo porque mi trabajo tiene también mucha parte digital y paso demasiadas horas delante de una pantalla. Cambiar de técnica o de formato me ayuda muchísimo a no sentir que todos los días son iguales y a mantener viva la ilusión por crear.
Eso sí, reconozco que últimamente siento que no me da la vida para todo lo que quiero hacer. Siempre tengo ideas nuevas, proyectos a medias o cosas pendientes que me gustaría probar. No tengo ningún secreto mágico para que los días duren más, ojalá. Creo que simplemente intento organizarme lo mejor posible y aceptar que no puedo llegar a todo. Pero también pienso que cuando haces algo que realmente te apasiona, encuentras energía incluso para los “fregaos” más grandes.

6. La música suele ser el hilo invisible de los procesos creativos. Si ahora mismo pulsáramos el play de tu playlist de trabajo, ¿con qué nos sorprenderías?

Ahora mismo probablemente sonaría La Vereda de Ede.

7. Confiesa: ¿A qué historia de serie o película te has enganchado últimamente para desconectar del mundo real?

Soy absolutamente fan de From. Me encantan las series de fantasía, monstruos, intriga y enigmas raros que te dejan pensando después de cada capítulo. Soy esa persona que luego necesita teorizar sobre todo lo que está pasando.

8. Nos encanta saber qué inspira a nuestros artistas. ¿Nos confiesas al menos tres de tus referentes?

Hay muchísima gente cuyo trabajo admiro, pero si tengo que decir tres nombres diría que Autinauta es probablemente mi obsesión más reciente, me fascina absolutamente todo lo que hace. También Jotaká ha sido un referente para mí desde siempre. Y Malen Pazos me parece increíble, me encanta la sensibilidad y la fuerza que tienen sus ilustraciones.

9. En Bloom Hunter recibimos a muchos artistas que están empezando. ¿Qué consejo les darías o qué te habría gustado saber al inicio de tu carrera?

Creo que lo principal es ser constante. Muchísimo. Las redes sociales son complicadas porque hay cada vez más contenido, más competencia y es muy difícil encontrar qué funciona. A mí las redes me ayudaron muchísimo a darme a conocer, pero recuerdo que cuando empecé me lo tomé como un trabajo desde el principio. Publicaba religiosamente dos o tres ilustraciones a la semana aunque muchas veces sentía que nadie las veía.
Ahora mismo ni siquiera sé decir exactamente qué funciona porque creo que todo cambia constantemente, pero sí tengo claro que ser constante, mostrar el proceso y enseñar también todo lo que hay detrás del trabajo ayuda mucho a conectar con la gente. Y sobre todo diría que intenten no compararse demasiado. Es muy fácil frustrarse viendo el camino de otros artistas, pero cada proyecto crece a ritmos completamente distintos.

10. Elena Mompó nos dejó una pregunta para ti: Cuéntanos algo que te suba la energía cuando vienen las dudas o las ganas de procrastinar.

Cuando vienen las dudas me ayuda muchísimo hacer algo completamente diferente y salir un poco del bucle mental. Entrenar, salir a correr, caminar o simplemente despejarme un rato. El deporte, en mi caso, es una forma muy importante de equilibrarme. Muchas veces estoy bloqueada delante del ordenador durante horas y, en cuanto salgo a correr o desconecto un poco, vuelvo con la cabeza mucho más clara. Creo que necesitamos más momentos de pausa de los que pensamos.

Descubre el mundo interior de Elena Mompó

San Pol
25,00 €

Impresión de alta calidad en papel Turner de 310gr

Disponible en tamaño 21×21 cm

Monteperdido I
desde 13,00 €

Impresión de alta calidad en papel Turner de 310gr

Disponible en varios tamaños.

Río do Castro
13,00 €

Impresión de alta calidad en papel Turner de 310gr

Tamaño: A5 (15 x 21 cm)